Esta noche, haciendo la cena, se me ocurrido inaugurar una sección nueva del blog... "Gatches para la casa".
Esta ocurrencia ha surgido a raíz del simple hecho de hacer unas patatas fritas: un ritual que repito varias veces a la semana, porque en casa gustan mucho como guarnición de casi todo. 
Normalmente es algo que hago de forma semi automática, pero hoy me ha dado por pensar en lo útil que me resulta el cortapatatas que utilizo siempre, y la cantidad de cacharros, inventos y demás que han llegado a entrar en mi cocina en estos años... algunos inútiles come-espacio en los armarios, otros útiles pero no imprescindibles y otros sin los que no podría vivir.
Pues resulta que este, a primera vista, aparatoso gatchet para mí es de lo más útil... me ahorra muchísimo tiempo ya que pico las patatas en apenas un minuto, y todas quedan igualaditas, lo que favorece la mejor fritura y un dorado uniforme. Termino de usarlo, lo meto en el lavavajillas y me olvido de él hasta la próxima, esperándome en su huequito del armario.
Viene con una cuchilla extraíble para lavarlo mejor y una ventosa que hace que no salga corriendo por la encimera cuando aprietas la palanca. 
Si tuviera que ponerle una pega, sólo una, es que el modelo que yo tengo tiene una única medida de cuchilla, y no estaría de más poder elegir el grosor de las patatas, pero en fin, eso es cosa del que yo tengo, otros sí que tienen esa opción.
El que veis justo aquí cuesta 42,22 € y tiene cuchillas intercambiables de 7 y 9 mm. Es de la marca Zyliss y podéis encontrarlo aquí. El que aparece al principio del post, de Metaltex, sólo tiene una medida, como el mío, y lo podéis comprar online aquí por tan sólo 8,50 €.



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