Hoy tengo que haceros una confesión... es algo que odio admitir, algo que me ha pasado toda la vida, algo que seguramente os pasa a muchos, algo que me hace pensar que el creativo del último anuncio de arroz Brillante me conoce... soy pésima haciendo arroz.
Si, lo confieso, se me pega, se me pasa, me queda duro... a veces una de esas cosas, a veces - aunque parezca increíble - todas a la vez: duro por los bordes, pasado en el centro y pegado por abajo... vamos, un desastre total. 
Cuando la desesperación estaba a punto de hacerme desistir descubrí un gran invento... la arrocera... qué alivio en mi vida cocinil... arroces ricos y en su punto... y yo feliz.
Hasta que en mi última mudanza pasó a mejor vida, y me vi de nuevo ante el dilema de seguir intentando hacer arroz en una paella o desistir de por vida cuando, en mi desesperación, intenté lo último que se me ocurrió, de donde ha salido esta receta y... ¡un éxito!
En su punto, sabroso, jugoso, sequito - como a mi me gusta - vamos, en casa hacían la ola, así que no puedo por menos que compartirlo con los posibles torpes, como yo, a la hora de hacer arroz.
INGREDIENTES (Para 4 personas):
  • 500 gr. de pollo en trocitos (los contramuslos salen más jugosos y los podéis encontrar ya deshuesados y pelados en cualquier gran superficie)
  • 1 cebolla grande
  • 1 pimiento verde
  • 1 diente de ajo
  • Azafrán
  • Pimentón dulce y picante
  • Perejil
  • 300 gr. de arroz bomba
  • 1 pastilla de caldo de pollo 
  • 1 hoja de laurel
  • Agua (2 y 1/2 del volumen del arroz)

PREPARACIÓN:
Como esta receta es para los que no nos suele salir bien el arroz, lo vamos a hacer en dos partes.
Para empezar, cortamos las verduras en trocitos pequeños y la ponemos a dorar despacito en una sartén con un chorrito de aceite y un pellizco de sal.
Mientras se dora la verdura, en un olla ponemos el agua a hervir con la pastilla de caldo (si no soléis usarlas o no os gustan, la podéis suprimir, pero sale el arroz más sabroso) y la hoja de laurel. Cuando empiece a hervir salamos el agua y añadimos el arroz.
A partir de aquí, cocemos el arroz a fuego fuerte durante 10 minutos y otros 10 (8 si os gusta que quede "entero") a fuego lento.
Cuando la verdura esté doradita, añadimos el pollo en trocitos y lo doramos un poco. Cuando esté casi listo añadimos el azafrán (podéis hidratarlo en media tacita de agua para que suelte mejor el aroma y el color) y pimentón al gusto y damos unas vueltas. En cuanto el pimentón se haya frito un poco, apartamos la sartén y la reservamos hasta que el arroz esté listo.
Cuando tengáis el arroz ya cocido (si se os va quedando sin agua, añadid un poco más, pero siempre caliente, para no cortar el hervor) pasadlo por un colador de pasta para retirar el agua sobrante hasta que haya escurrido. Retirad la hoja de laurel y añadidlo a la sartén con el pollo.
Poned la sartén a fuego lento durante dos o tres minutos más sin dejar de remover, con mucho cuidado para que no se pase el arroz y corregid el punto de sal. De este modo se impregnará bien del sabor del sofrito.
Servid y adornad con un poco de perejil picado, al más puro estilo Arguiñano y ¡listo!
No es un modo muy "ortodoxo" de preparar un arroz, pero os evitaréis problemas con el punto del arroz o con la cantidad de caldo que queda al final.
 
 
Últimamente me estoy planteando meterme de lleno en el mundo de los cup cakes - ¿que sería una maruja al estilo Bree sin la cocina oliendo a bizcocho y montañas de cup cakes por todas partes? - ... siempre me han encantado, son una monada y seguro que hay recetas buenísimas, jejeje.
En general, quien me conoce sabe que me gusta darle muchas vueltas a las cosas y contemplar todos los aspectos de un proyecto antes de iniciarlo, así que llevo unos días mirando tiendas, buscando alguna que quede cerca de mi casa donde comprar algunas cosillas y, entre todo lo que necesitaré - soy muy perfeccionista, y la presentación me parece el 50% de un buen postre - está el tema de las cajitas para llevar los cup cakes.
La solución más sencilla sería ir a una tienda y comprar una preciosa cajita de cup cakes y listo... pero no... quizá es que me gusta complicarme la vida o quizá es que una de las cosas que tengo en común con mi idolatrada Bree es que me gusta hacer yo misma todo cuanto puedo, así que me he puesto a navegar por videos y tutoriales hasta que he encontrado este tutorial de Espe Saavedra que me ha encantado. Es sencillo y elegante y da juego para adaptar la decoración a todo lo que se te ocurra.
Más adelante seguro que compartiré con vosotros algunas cajitas individuales, pero por ahora la visión de una caja con media docena de preciosos cup cakes me vuelve loca :)
Bueno, pues aquí os dejo el video tutorial y el enlace a su post, así como a las plantillas para recortar. Es sencillísimo de hacer y encontrareis el material en cualquier papelería... cartulina, forro transparente de libros, tijera, una regla y pegamento. Una de las cosas que más me ha gustado es que no utiliza ni pistola de cola caliente, ni ningún "cacharrito" especial para recortar... no tendría sentido hacerlo en casa si sale más caro el material que la caja comprada, ¿no?

Enlace al post aquí.
Plantillas aquíaquí aquí.
Espero que lo disfruteis.
 
 
MOLDE PARA SOUFFLÉ
Tiene los bordes altos para que los soufflé puedan subir mucho, y suelen ser redondo o cilíndrico y acanalado. Su capacidad varía entre 125 ml y unos dos litros. Se usan para todo tipo de recetas: frías , calientes, dulces y saladas.
MOLDES INDIVIDUALES PARA SOUFFLÉ
Este molde de soufflé de porcelana, con un diámetro de 7,5 a 10 cm, se emplea para cocer y servir individualmente postre dulces o salados.
FUENTE DE ASAR
Estas fuentes hondas de vidrio refractario, porcelana o cerámica se comercializan en una gran variedad de tamaños y se utilizan para hornear tanto platos principales como guisos o guarniciones. Muchas tienen asas para sujetarlas más fácilmente. Los tamaños más habituales son de 2,5 a 5 litros.
MOLDE PARA PAN
El molde estándar para pan mide entre 20 y 30 cm de largo, entre 10 y 13 de ancho y entre 7,5 y 20 de alto. Está fabricado en aluminio, acero inoxidable o aluminio cubierto de acero, así como en vidrio refractario  Se utiliza para cocer panes dulces y salados, bizcochos, pasteles de carne y terrinas.
MOLDES PARA MOJICONES, MUFFINS Y CUP CAKES
Normalmente estos moldes tienen capacidad para 6 o 12 magdalenas - o mojicones o cup cakes, que son del mismo tamaño - , y cada hueco para unas seis cucharadas de masa. También los hay con huecos más grandes (para muffins) o en miniatura. Generalmente, están fabricados en aluminio o acero y con cobertura antiadherente.
FLANERAS
Son semejantes a los moldes para mojicones, pero se utilizan para hacer flanes una mezcla rica en huevos. Estos vasitos hondos y más estrechos por la base - los antiguos de hierro colado y los má actuales de acero negro con varillas metálicas para unir los recipientes - favorecen que la preparación sea más esponjosa. También existen flaneras para un flan grande en lugar de porciones individuales, y muchos cuentan con una tapa para realizar la cocción al Baño María y evitar que el agua salpique la mezcla.
LÁMINA DE SILICONA (SILPAT)
Este material flexible, antiadherente y resistente al calor se utiliza para forrar las placas de horno, por lo que no hay que engrasarlas. Permite manejar fácilmente las pastas delicadas.
REJILLAS DE ENFRIADO
Estas rejillas disponen de unas patas que las separan de la superficie de trabajo, lo que permite que el aire circule y evita que quede humedad bajo la base de los alimentos horneados. Las rejillas e enfriado se comercializan en muchos tamaños. Las cuadradas o rectangulares se utilizan para galletas o pasteles pequeños; y las redondas, para tartas y empanadas. Elige bandejas de metal resistente.
Fuente: WILLIAMS-SONOMA, Inc. Utensilios y técnicas de cocina. Cármen Suarez Menéndez (trad.) 1ª Ed. Barcelona; Círculo de Lectores, 2.008. 350 p. ISBN: 978-84-672-3073-4.
 
 
MOLDES REDONDOS
Elige moldes fuertes, sin soldaduras y de buena calidad. Los mejores son de aluminio o de aluminio cubierto de acero, aunque también se fabrican en acero inoxidable y acero negro. Si sueles hacer pasteles rellenos con varias capas, compra al menos dos moldes redondos de los tamaños que más utilices. Los más corrientes son de 20 o 23 cm de diámetro y de 4 o 5 cm de alto.
MOLDES CUADRADOS
Se comercializan en los mismos materiales que los redondos (y también en Pirex) y, generalmente, están hechos de una la pieza. Estos moldes son ideales para brownies y pasteles sin relleno. El tamaño habitual es de 20 o 23 cm de largo por 5 cm de alto.
MOLDES RECTANGULARES
Utiliza estos moldes, que generalmente miden 33 x 23 cm y 5 o 6 cm de alto, para cocer pasteles en capas, brownies y pasteles de café. También puedes utilizar estos moldes para hacer guisos.
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MOLDES DESMONTABLES
Estos moldes de metal funcionan por medio de un mecanismo de palanca. Cuando están cerrados forman una sola pieza con el fondo. Al abrir la palanca, el aro se expande y la base queda liberada, lo que permite retirar el pastel con facilidad. Los moldes desmontables se utilizan para pasteles difíciles de desmoldar, como los pasteles de queso o los de mousse. Aunque los hay de muchos tamaños, el más común es el de 23 cm de diámetro. Elige moldes hechos de acero de grueso calibre. Algunos también están recubiertos de una película antiadherente. En ocasiones puedes encontrarlos en juegos de tres moldes.

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MOLDE DE ROSCA
Es cualquier molde con un tubo central y una forma que permite que un pastel alto y esponjoso suba y se cueza uniformemente tanto por el centro como por los lados. Un molde como el de la fotografía es el más corriente y, generalmente, la superficie es lisa para que el pastel suba con más facilidad. También los hay de fondo extraíble, así es más fácil desmoldar, y lo quey con unas pequeñas "patas" en el borde, lo que permite que permanezca separado de la superficie de trabajo mientras se enfría y que no se humedezca. Los más habituales son los moldes de rosca de 25 cm de diámetro con capacidad para tres litros de masa. Puedes utilizar este molde también para hacer otros pasteles, pero antes debes untarlo con abundante mantequilla y/o harina antes de usarlo.

MOLDE DE ROSCA ACANALADO (BUNDT CAKE)
Este molde de rosca especial, de origen alemán y austriaco  generalmente está hecho de aluminio fundido, con o sin recubrimiento antiadherente, y tiene los laterales profundamente ondulados, lo que caracteriza a los densos pasteles que se cuecen en él. Gracias al agujero central, el acabado y desmoldado es más fácil que en un molde redondo.
Fuente: WILLIAMS-SONOMA, Inc. Utensilios y técnicas de cocina. Cármen Suarez Menéndez (trad.) 1ª Ed. Barcelona; Círculo de Lectores, 2.008. 350 p. ISBN: 978-84-672-3073-4.
 
 
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Una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza puede dar al novato en casa es esa mancha que se resiste y que una madre siempre sabe como eliminar de forma inmediata, pero que a nosotros siempre nos hace burla desde el tendedero o la tabla de la plancha, cuando ya pensabas que te habías deshecho de ella.
Aquí os dejo una lista de algunas manchas complicadas, y los remedios de toda la vida para que desaparezcan de una vez. No te olvides de probar primero el método en una esquinita o en un bajo que no se vea antes de estropear la prenda definitivamente.

  • Aceite de oliva o girasol: aplica un quitamanchas para grasas (derivado del petróleo) sobre la mancha y lávala con tu detergente habitual.
  • Betún: aplica esencia de trementina con un algodón sobre la mancha y lávalo con tu detergente habitual.
  • Bolígrafo o tinta: frótalo suavemente con un algodón empapado en alcohol y después lávalo con tu detergente habitual.
  • Brea o alquitran: si tienes una toalla que has manchado en la playa con alquitrán, aplica sobre la mancha un poco de aguarrás y después lávalo con tu detergente habitual.
  • Café o té: limpialo con una disolución de bórax disuelto en agua tibia y luego lávalo con tu detergente habitual.
  • Cerveza: ava la prenda con agua tibia.
  • Chocolate: trata la prenda con agua hirviendo y glicerina, y vuelve a tratarla con agua y alcohol.
  • Cera: rasca con cuidado la cera, y plancha la prenda con la plancha caliente, colocándola entre dos papeles secantes, o papel de cocina, para que absorva la mayor cantidad de cera. Frótala después suavemente con algún disolvente y por último lávala con tu detergente habitual.
  • Clara de huevo: deja la prenda en remojo 2 ó 3 horas y luego lávala con tu detergente habitual.
  • Ceras o pomadas: aplica un disuelvemanchas y deja la prenda en remojo durante un par de horas con tu detergente habitual. Por último lávala como de costumbre.
  • Caldo: aplica zumo de limón con sal disueltos en agua caliente y luego lava la prenda con tu detergente habitual.
  • Esmalte de uñas: aplica acetona (recuerda que sólo en prendas que no sean de acetato, o se lo "comerá") y después lávala con tu detergente habitual.
  • Fruta: introduce inmediatamente la prenda en agua tibia con zumo de limón. Si es blanca o de color resistente puedes intentarlo con zumo de limón sin diluir.
  • Helado: ponlo a remojo con agua y detergente. Si la mancha es coloreada, frótala antes suavemente con un algodón impregnado en agua oxigenada. Luego lávala con tu detergente habitual..
  • Licor: frota inmediatamente con agua tibia y lávalo con tu detergente habitual.
  • Manchas amarillas en la sábanas: si tienes un juego de sábanas blancas que se ha amarilleado con el tiempo o de estar guardado en un armario, déjalo en remojo con bicabornato y después lávalo con un producto blanqueante, como Azulete o algún blanqueante para cortinas.
  • Mayonesa: quita los restos y utiliza una disolución de agua y bórax.
  • Mostaza: remójalo en una disolución de amoníaco o en agua con vinagre.
  • Nata: utiliza agua con un poco de amoniaco antes de lavarlo con tu detergente habitual.
  • Pintalabios: quita la mancha con una esponja o un algodón mojado en glicerina y luego lávalo como de costumbre.
  • Tomate: utiliza agua caliente con unas gotas de amoniaco antes de lavarlo con tu detergente habitual.
  • Vino: cubre la mancha con sal o introduce inmediatamente la prenda en agua tibia con detergente.
  • Yema de huevo: trátalo con agua enjabonada a la que le habrás añadido un poco de amoniaco.
Fuentes:
www.mercadona.es
Thema Equipo editorial, S.A.. La gran cocina paso a paso. 1ª Ed. Barcelona; Ediciones Rueda J.M., S.A., 2.000. 196 p. ISBN: 84-95060-03-5
 
 
Siguiendo con las recetas de Mujeres Desesperadas, igual que la Paella picante, en el primer capítulo, Susan prepara los archiconocidos Macarrones con queso que tanto vemos a los personajes de series y películas americanas devorar como si no hubiera un mañana.
Esta receta la he sacado de la revista Food & Wine... qué mejor fuente para una receta tan yanki :)
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INGREDIENTES
- 2 tazas de coditos
- 4 cucharadas de mantequilla sin sal
- 1/4 taza de harina
- 3 tazas de leche
- Sal y pimienta recién molida
- 2/3 taza de queso parmesano recién rallado
- 2 tazas de queso rallado mezclado, como el que se usa para las pizzas... en la receta original indica Mimolette, Gouda y Vella, aunque la mezcla típica que podemos encontrar en los supermercados servirá igual de bien.

PREPARACIÓN
Precalienta el horno y, mientras, pon a hervir agua en una olla (yo siempre le añado un chorrito de aceite y una hojita de laurel, que le da un saborcito más rico). Cuando hierba, blanquea el agua, es decir, añadele la sal y a continuación la pasta. Déjalos hervir según indique el paquete, para que queden al dente.
Una vez cocidos, escúrrelos bien y resérvalos.
Mientras cueces la pasta, en otra olla derrite la mantequilla a fuego lento. En cuanto esté derretida, retírala el fuego y añádele la mantequilla poco a poco, sin dejar de remover, para que no se formen grumos. Se formará una pasta suave, como plastilina... en ese momento, ve añadiendo la leche y bate hasta que sea una crema suave y vuélvela a poner al fuego, de nuevo sin dejar de remover, hasta que esté espesa.
Retíra la olla del fuego y añade la mezcla de quesos rallados hasta que se derritan. Por último salpimenta al gusto.
Cuando la salsa esté lista, añade la pasta previamente cocida y remuevela bien hasta que esté totalmente impregnada de la salsa. Pasa la pasta a una fuente apta para horno y espolvoréala con el queso parmesano e introdúcela en la parte superior del horno unos 5 minutos, hasta que se gratine.
Cuando esté el queso dorado, sácala del horno y déjala reposar unos 5 minutos antes de servirla.

Toque Bree: Puedes preparar la salsa con antelación y conservarla en la nevera hasta 48 horas. Recuerda entonces calentarla bien antes de mezclarla con la pasta, para que adquiera una consistencia lo suficientemente suave para que se mezcle bien.
Foto de James Baigrie
 
 
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El buey es el macho vacuno de la especie bovina (Bos taurus) de seis años. Por lo común se denomina buey al adulto macho, y la hembra es la vaca.
Sin embargo, por regla general, es indistinto hablar de buey o vaca, puesto que normalmente se confunden.
En realidad, la vaca corresponde a la hembra de entre dos y cuatro años, dedicada exclusivamente para el matadero, una vez que ha cambiado los dientes de leche. Se considera carne de buey de mejor calidad la de los animales sacrificados entre los 5 y los 7 años.
Si el animal sacrificado tiene 2 años, entonces es ternera, y sus cualidades son diferentes. La ternera lechal es la que no supera los tres meses de edad, y es la más cara.
La carne de buey y la de vaca se diferencian en que ésta tiene un color más claro y su grasa es más amarillenta. La carne de ternera es más clara y rosada que la de vaca, su textura es suave y su grasa es de color blanco cremoso.
La producción de la carne de buey y su comercialización son cada vez más considerables en todo el mundo. También es habitual criarlas especialmente para conseguir que su carne resulte más nutritiva y agradable para el consumo. Estas razas son las llamadas de engorde y hace unos 250 años que se iniciaron los estudios sobre selecciones y cruces, con el fin de conseguir especies más adecuadas y exquisitas.

VALOR NUTRITIVO
La carne de buey es de las más nutritivas, pues aporta un 20% de proteínas y 200 kcal por cada 100 gr, además de proporcionar al organismo humano gran cantidad de hierro y vitaminas.
Su carne es más grasa que la del pollo, pero menos que la del cerdo. Se clasifica en la categoría de carnes rojas. 
Las carnes de buey o vaca de primera calidad son de un color rojo intenso, ofrecen un olor suave y agradable,y presentan consistencia ligeramente elástica, con profusión de filamentos grasos y una capa de grasa blanca amarillenta. En cambio, las carnes de inferior calidad ofrecen un color rojo oscuro o muy pálido, carecen por completo de grasas o bien las tienen en exceso y resultan muy blandas al tacto.

CATEGORÍAS Y DESPIECE
La carne de buey y vaca, como la de ternera, también está clasificada por categorías. La máxima calidad corresponde a la carne que se puede reconocer por su color rojo vivo y porque tiene la grasa blanca. Así pues, se pueden distinguir los diversos trozos, que corresponden a las calidades siguientes:

  • Primera calidad: solomillo, lomo bajo, lomo alto o chuletas, cadera, tapilla, babilla, redondo, tapa y contratapa.
  • Segunda calidad: espaldilla, aguja, morcillo, llana y tapa de chuletas.
  • Tercera calidad: falda, pecho, pescuezo y rabo.
A cada una de las partes del animal, por sus características, le corresponde una especial manera de cocinarla, que puede resumirse del modo siguiente:
  • Aguja y tapa de chuletas: Es una carne muy tierna y sabrosa, aunque no tiene mucha presentación. Resulta ideal para guisados con patatas y estofados. Se recomienda la parte cerrada de la aguja para filetes y la parte más abierta para carne picada y filetes en salsa.
  • Aleta: Es la parte delantera del pecho que no tiene hueso. Esta pieza, de forma aplanada, resulta algo seca y ligeramente dura, por lo que suele utilizar como envoltura de rellenos, preparados en forma de guisos. También es muy buena para el cocido. La cocción debe ser lenta y prolongada.
  • Babilla: Es una pieza muy limpia, sin nervios ni ternillas, por lo que resulta muy adecuada para filetes o para hacer fondue.
  • Cadera: Es la parte más escogida. Con ella se hacen buenos asados, filetes, escalopes y braseados. Se trata de una pieza muy tierna y jugosa. A veces tiene algún nervio en el centro, pero no endurece la carne y no se aprecia al comer.
  • Contratapa: Se emplea para cocinar guisados, ya que es carne muy magra y algo seca. Lo mejor es utilizarla entera, braseada o para preparar filetes en salsa.
  • Espaldilla: Es el cuarto delantero de la res. Se emplea para braseados y guisados en trozos.
  • Falda: Puede prepararse rellena o troceada en estofados. También resulta muy indicada para hacer caldos y consomés.
  • Llana: Es una pieza plana, de la parte de la espalda, apropiada para carne picada, o para platos de carne guisada.
  • Lomo: Tiene dos partes, lomo alto y lomo bajo. El lomo alto es la parte más ancha; se emplea para rosbif y entrecot. El lomo bajo es la parte más estrecha; se utiliza para asados y bistecs. El lomo puede guisarse entero o partido en tres o cuatro trozos y asado.
  • Morcillo: Es un músculo de la pantorrilla. Su carne es muy sabrosa, sin grasa externa, aunque con vetas que le proporcionan una textura y sabor singulares. Está particularmente indicada para cocidos, caldos y guisos, por la gran cantidad de gelatina que contiene y proporciona a los mismo.
  • Pecho: La parte magra del pecho sirve muy bien para estofados y para hacer caldos. Su carne es de poco rendimiento, ya que tiene muchos huesos.
  • Pescuezo y rabo: El pescuezo es una pieza poco apreciada. Se utiliza para picada o para la preparación de caldos y consomés. El rabo es una carne dura y gelatinosa. Se consume únicamente en guisos y estofados.
  • Redondo: Es una carne muy adecuada para preparar al horno o incluso, braseada. Mejora notablemente en las recetas en las que va mechada.
  • Solomillo: Se emplea para hacer asados y emparrillados. Es una pieza muscular que está situada entre las costillas y es la parte más apreciada de la vaca o buey.
  • Tapa: De esta parte se sacan unos filetes muy sabrosos.
  • Tapilla: Se utiliza para filetes, escalopes y escalopines. Como es de tamaño pequeño, también es apropiada para asarla en una sóla pieza.


TIEMPOS DE COCCIÓN
Para que la carne quede bien hecha hay que tener muy en cuenta los tiempos de cocción, puesto que si está demasiado hecha pierde todo sus sabor.
Hay que tener en cuenta que 1 kg de solomillo puede tardar unos 30 minutos para asarse al horno, y que por cada 500 g más de carne, debe cocerse unos 15 minutos más. Los bistecs salteados a la parrilla se dejan unos 4-5 minutos por un lado y 4 minutos por el otro.
Por su parte, los estofados y guisos se tienen que hacer a fuego lento y se calcula un promedio de 2 horas y 30 minutos por cada 2 kilos y medio de carne. Por cada 500 g más se deja unos 15 minutos más.
Y para cocer los huesos y carne son necesarias de 4 a 5 horas, con un hervor muy lento.

LA MEJOR MANERA DE COCINAR LA CARNE
Para cocinar la carne se emplean diversos sistemas. El más corriente para los filetes es freírlos en la sartén, aunque para que la carne se haga en su punto son necesarios algunos requisitos:
El primer paso es limpiar de nervios los filetes y cubrir de grasa o aceite el fondo de la sartén y agregar la carne sólo cuando la grasa esté muy caliente. Se deja unos 4 minutos y se le da la vuelta, procurando no pinchar la carne; se deja otros 3 ó 4 minutos, según el gusto de cada uno. Finalmente se saxona. La grasa que queda en la sartén no debe ponerse sobre el filete.
Otra manera de cocinarla es emparrillada. Se coloca la parrilla sobre brasas excelentes de leña o carbón vegetal y se calienta antes de poner la carne; de este modo se evita que la carne se pegue a la parrilla. Un truco sencillo para que la carne quede más jugosa es no marearla, es decir, sólo que que darle vuelta a la carne una vez. Y al darle la vuelta conviene hacerlo con utensilios de madera, para no pincharla. Antes de sacarla de la parrilla hay que salpimentarla.
Para cocinar los estofados se emplea la técnica del braseado. Se somete la carne a una cocción lenta y prolongada en una cacerola tapada y de este modo la carne se hace por concentración. El tiempo adecuado es de 2 horas y 30 minutos a fuego lento. El método más utilizado por su comodidad es el asado al horno. Lo mejor de hacerlo de este modo es que se pueden alcanzar diversas temperaturas. Se ha de procurar que los alimentos no estén en contacto con líquidos. La carne debe quedar dorada en su superficie.
Otro método adecuado para diferentes tipos de carnes es a la sal. Su preparación es muy sencilla y la carne resulta muy jugosa. Se coloca sal gorda sobre la bandeja preparada para el horno, se dispone la carne sobre la capa y se cubre la pieza con el resto de la sal. La carne debe quedar totalmente cubierta. Se introduce en el horno a temperatura media durante 1 hora, aproximadamente, o hasta que la costra de sal se vea resquebrajada. Para sacar la carne hay que golpear la sal, y esta saldrá a piezas; un truco para que se rompa fácilmente es colocar un cuchillo grande encima y golpear el canto. Una vez sacada la carne y eliminados los restos que puedan quedar de sal, se corta en lochas finas. Se puede consumir templada o fría.
Fuentes:
Creaciones y Servicios Editoriales, S.A. (CRYSESA). El mundo de la cocina. Las carnes.. 1ª Ed. Madrid; S.A. de Promoción y Ediciones Club Internacional del Libro, 1.997. 192 p. ISBN: 84-7758-690
Thema Equipo editorial, S.A.. La gran cocina paso a paso. 1ª Ed. Barcelona; Ediciones Rueda J.M., S.A., 2.000. 196 p. ISBN: 84-95060-03-5
 
 
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MOLDES
Los moldes de pasteles y empanadas redondos miden entre 23 y 25 cm de diámetro con un borde de unos 4 cm de alto. Se comercializan en acabados claros y oscuros - con estos últimos se consiguen cortezas más doradas y crujientes -, así como con recubrimientos antiadherentes. Las tartas cubiertas rellenas de frutas o de crema (las tartas típicamente inglesas llamadas pie) se cuecen especialmente bien en moldes de aluminio,, porque este metal es buen conductor del calor y ayuda a que el pastel se dore y se vuelva crujiente. Elige moldes con bordes anchos para hacer un atractivo acanalado en la masa.
Los moldes hondos son perfectos para preparaciones con abundante relleno como tartas de fruta tipo pie, bizcochos y empanadas. Tiene el mismo aspecto que los clásicos, pero su profundidad oscila entre los 5 y los 7,5 cm.

FUENTES PARA PASTELES RELLENOS
Las de cerámica, por su aspecto, pueden ir del horno a la mesa. Más hondas y anchas que los moldes hondos de 23 cm de diámetro y entre 5 y 7,5 cm de alto, pueden contener el doble de relleno que una empanada o pastel convencional, por lo que resultan más adecuadas para pasteles de frutas o de carne y son una buena elección para pasteles sin base de masa puesto que evitarán que los rellenos se quemen.
Las de cristal hechas con Pirex refractario, también llamadas bandejas para pies, son una elección popular y atractiva. La principal ventaja del cristal es que permite ver cómo se va dorando la masa. Sin embargo, como el cristal templado no es tan buen conductor del calor como el metal, la base de la masa suele tardar de 10 a 15 minutos más en cocerse.
FUENTE PARA QUICHE
Hecha en porcelana, esta fuente de cocción decorativa, acanalada y plana es perfecta para hornear y servir la quiche. También puede utilizarse para cocer una gran variedad de sabrosos flanes o postres a base de crema o de frutas, con o sin masa. Las fuentes para quiche tradicionales miden 25 o 28 cm de diámetro. Las quiches también pueden prepararse en moldes metálicos de tarta.
Estos dos moldes, el primero de silicona y el segundo, además desmontable, puedes encontrarlos en Léuké.
MOLDES PARA TARTA
Los moldes metálicos de tarta, generalmente con bordes bajos acanalados, están disponibles con o sin acabado antiadherente. Algunos moldes para tarta se venden con bases fijas y gran variedad de formas, como las cuadradas o rectangulares para hacer tartas especiales. Sin embargo, la elección más versátil es un molde redonde de 25 o 28 cm de diámetro con base extraíble que permite desmoldar más fácilmente la tarta.
MOLDES PARA TARTALETAS
Son pequeños moldes de metal que se utilizan para hacer tartas individuales, pasteles y otras recetas dulces y saladas. Al igual que los moldes de tarta, están disponibles con bases fijas o extraíbles y con acabados normales y antiadherentes. Podéis encontrar moldes para tartaletas de múltiples formas y tamaños: acanalados y lisos, hondos y más llanos.
Este práctico juego de moldes para tartaletas podéis encontrarlo aquí.
Fuente: WILLIAMS-SONOMA, Inc. Utensilios y técnicas de cocina. Cármen Suarez Menéndez (trad.) 1ª Ed. Barcelona; Círculo de Lectores, 2.008. 350 p. ISBN: 978-84-672-3073-4.
 
 
Al elegirlos, recuerda el dicho: "Nadie da duros a pesetas".
Las sartenes de baja calidad y las fuentes fabricadas con materiales baratos se combarán o se romperán con el uso, repartirán mal el calor y las comidas se cocerán de modo desigual. Por el contrario, los recipientes de buena calidad, si se cuidan bien, pueden durar toda la vida.
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BANDEJAS CON BORDES PARA HORNO
Fabricadas con aluminio o aluminio recubierto de acero, estas bandejas con bordes bajos se utilizan para todo tipo de cocciones, desde repostería hasta asados. Colocadas bajo recipientes pequeños y fuentes de asado, ayudan a retener y repartir el calor y recoger las salpicaduras.
Las bandejas grandes son la mitad de grandes que las fuentes de horno comerciales. Tienen una superficie de 45x33 cm y 2,5 cm de alto.
Las bandejas pequeñas miden 30x23 y 2,5 cm de alto. Ésta es la bandeja estándar más pequeña para hornear.

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PLACAS DE HORNO
La placa estándar consiste en una placa de metal diseñada para permitir la máxima circulación del calor alrededor de las galletas o pastelitos y para facilitar su traslado a una rejilla. Muchas placas tienen uno o dos rebordes bajos para facilitar la estabilidad. Generalmente miden 38x30 cm o 40x35 cm. Las placas recubiertas con un acabado antiadherente van muy bien y son más fáciles de lavar; pero también se puede evitar que los ingredientes se peguen recubriéndolas con una lámina de papel de horno o una lámina de silicona. Evita papeles de cocción oscuros, porque pueden producir un calentamiento excesivo.

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Las placas con aislante están formadas por capas de metal con una cámara de aire entre ambas. Este diseño evita que las preparaciones se quemen y, al mismo tiempo, ayuda a que se doren.

Fuente: WILLIAMS-SONOMA, Inc. Utensilios y técnicas de cocina. Cármen Suarez Menéndez (trad.) 1ª Ed. Barcelona; Círculo de Lectores, 2.008. 350 p. ISBN: 978-84-672-3073-4.
 
 
Atemperar los huevos es algo normal en recetas como las natillas, la crema pastelera o los helados. Para hacerlo, usa un bol refractario donde hayas puesto los huevos batidos y añade una pequeña cantidad del líquido caliente (leche o nata casi siempre) que te indique la receta sin dejar de batir.
Cuando esté mezclado, añade poco a poco esta mezcla templada en el cazo donde tengas el líquido caliente, poco a poco. Así evitaras que los huevos se cuajen al mezclarlos con un líquido caliente.