El azúcar invertido es un tipo de azúcar utilizado popularmente en recetas de bollería, pastelería, heladería y en muchos otros productos comerciales.
Está formado por fructosa y glucosa, que se producen al exponer la sacarosa (azúcar común) a la acción de un ácido.
Sus ventajas y usos frente al azúcar común, entre otros son:
  • Mayor poder endulzante (hasta un 30% más), por lo que proporciona mayor dulzura a los postres utilizando una menor cantidad de azúcar.
  • Mayor poder anticongelante, es decir, impide la formación de cristales de hielo, por lo que se utiliza en heladería para conseguir que el resultado no se cristalice y resulte más suave y mantecoso.
  • Acelera la fermentación de la levadura.
  • Proporciona más color a las preparaciones horneadas.
  • Retiene mejor la humedad, por lo que los dulces elaborados con azúcar invertido se conservan frescos y jugosos durante más tiempo.
  • Sirve como sustituto de la glucosa, la dextrosa y el jarabe de maíz.
  • Se utiliza también para dar brillo a los bollos y bizcochos.
Se puede adquirir en tiendas especializadas, pero su preparación en casa es muy sencilla y mucho más barata, además se conserva durante un año si lo guardáis en la nevera.

INGREDIENTES:
  • 350 g. de azúcar blanco
  • 150 ml. de agua
  • 1 sobre de ácido tartárico y málico*.
  • 1 sobre de bicarbonato*.
* Estos últimos los podéis conseguir fácilmente en cualquier paquete de gasificante para repostería, que incluyen normalmente los dos ingredientes. Podéis comprarlos en diversas superficies, yo los compro en Mercadona como "Gasificante para repostería", en una cajita de color morado que trae 8 sobres de cada uno a 0,49 € solamente.

PREPARACIÓN:
Encontraréis en la red muchas recetas que os piden que el preparado alcance unas temperaturas concretas, pero si no tenéis un termómetro de azúcar no os preocupéis.
Es tan sencillo como llevar el agua a ebullición en un cazo y, cuando comience a hervir, añadid el azúcar y removed hasta su completa disolución. Bajad el fuego y añadid el sobrecito de ácido tartárico y removed hasta que se disuelva del todo también.
Apartad el cazo del fuego y, cuando deje de hervir, añadid el sobre de bicarbonato. Comenzará a hacer espuma, pero no os asustéis. Removed despacio para que la espuma no rebose y os manche toda la cocina. Dejadlo reposar - la espuma irá desapareciendo poco a poco, es el bicarbonato que contrarresta la acción de los ácidos y regula de nuevo el ph de la mezcla - y, cuando se haya enfriado, verted la mezcla en un bote limpio y ya podéis conservarlo hasta un año en la nevera o diez meses fuera de ella.
Obtendréis un almíbar de color ámbar muy clarito, más o menos como se ve en la foto.

USOS:
  • En panadería: sustituir entre un 30% y un 50% del azúcar indicado en la receta
  • En helados: sustituir entre un 20% y un 25% del azúcar indicado en la receta.
  • En bollería: sustituir entre un 10 y un 20 % del azúcar indicado en la receta.
  • En pastas y galletas: sustituir entre un 30% y un 50% del azúcar indicado en la receta.
Fuente de imagen: http://www.hospitalityforum.co.za
 
Tengo un montón de posts pendientes de publicar, y prometo ponerme al día esta semana, pero estoy tan emocionada después de haber terminado mis primeras galletas, que no puedo esperar para compartirlas con todos vosotros.
Lo próximo que publicaré será la receta de la glasa y de la masa de chocolate de las galletas que os enseño hoy, pero pese a mi costumbre de no empezar la casa por el tejado, esta vez os enseñaré primero el resultado y después os explicaré los pasos para llegar a él.
El diseño lo encontré en el blog de Sugar Bea's, y me enamoré de ellas al primer vistazo, así que decidí que tenían que ser mis primeras galletas, aunque no me han quedado tan bonitas como a ella, pero todo se andará.
 
No se si os he comentado alguna vez que soy un pelín - pero sólo un pelín, eh :) - obsesiva cuando inicio un proyecto... me gusta contemplar todos los aspectos posibles antes de lanzarme de lleno a ello.
Al final, después de mucho darle vueltas a la dicotomía "cupcakes - galletas decoradas", me decidí por las galletas. Más que nada porque así no me las comeré de golpe con la excusa de que se me van a estropear, jeje.
Pues una vez decidido el tema en cuestión, me puse a recopilar toda la información posible. No sólo recetas entre las que comparar, sino consejos, trucos y mil cosas. A veces aquello de que "nadie escarmienta en cabeza ajena" no es tan cierto, y decidí aprovecharme de la generosidad de muchas bloggers que han aprendido a base de tirar kilos de azúcar, y evitar sus errores primeros con las soluciones que tan generosamente comparten con todos nosotros en la red.
Después de decidirme por una receta concreta para la glasa y para la masa - que os contaré en próximos posts - y practicas durante un par de días con las plantillas que publiqué aquí, la idea de tirar unas galletas riquísimas porque me quedaran feas seguía dándome vueltas a la cabeza, así que me decidí por hacer algún tipo de galleta "reciclable" en la que practicar los diseños, porque hacerlo en una hoja de papel de horno, la verdad, se me hacía incómodo.
Después de sopesar varios materiales, me decidí por probar con la Goma Eva, que, para quien no sepa lo que es, es una lámina de material sintético que se utiliza para hacer manualidades, que es flexible, lavable y no tóxica - aunque mi intención no era comerme la glasa después, ni mucho menos.
De modo que me acerqué a un bazar y compré una lámina de color galleta - por aquello de que quedara más mona - y con los mismos moldes de las galletas, presionando sobre la goma, marqué y recorté algunas galletas y me dispuse a practicar.
No es que sea algo especialmente difícil, ni que necesite un paso a paso, pero quería compartir la idea por si a alguien le resulta útil.
Os dejo un par de fotos de mi primer experimento decorando - mejor dicho, practicando - con la glasa, en concreto con la técnica "wet on wet" - que también os explicaré más adelante -. No es que sean especialmente bonitas, pero bueno, por algún sitio hay que empezar y, para ser mi primer intento manga en mano, estoy bastante satisfecha.
Perdonad por la calidad de las fotos, pero hace días que está tan nublado aquí, que he tenido que hacerlas con las luces encendidas, y las sombras quedan fatal... en fin.
 
Hoy tengo que haceros una confesión... es algo que odio admitir, algo que me ha pasado toda la vida, algo que seguramente os pasa a muchos, algo que me hace pensar que el creativo del último anuncio de arroz Brillante me conoce... soy pésima haciendo arroz.
Si, lo confieso, se me pega, se me pasa, me queda duro... a veces una de esas cosas, a veces - aunque parezca increíble - todas a la vez: duro por los bordes, pasado en el centro y pegado por abajo... vamos, un desastre total. 
Cuando la desesperación estaba a punto de hacerme desistir descubrí un gran invento... la arrocera... qué alivio en mi vida cocinil... arroces ricos y en su punto... y yo feliz.
Hasta que en mi última mudanza pasó a mejor vida, y me vi de nuevo ante el dilema de seguir intentando hacer arroz en una paella o desistir de por vida cuando, en mi desesperación, intenté lo último que se me ocurrió, de donde ha salido esta receta y... ¡un éxito!
En su punto, sabroso, jugoso, sequito - como a mi me gusta - vamos, en casa hacían la ola, así que no puedo por menos que compartirlo con los posibles torpes, como yo, a la hora de hacer arroz.
INGREDIENTES (Para 4 personas):
  • 500 gr. de pollo en trocitos (los contramuslos salen más jugosos y los podéis encontrar ya deshuesados y pelados en cualquier gran superficie)
  • 1 cebolla grande
  • 1 pimiento verde
  • 1 diente de ajo
  • Azafrán
  • Pimentón dulce y picante
  • Perejil
  • 300 gr. de arroz bomba
  • 1 pastilla de caldo de pollo 
  • 1 hoja de laurel
  • Agua (2 y 1/2 del volumen del arroz)

PREPARACIÓN:
Como esta receta es para los que no nos suele salir bien el arroz, lo vamos a hacer en dos partes.
Para empezar, cortamos las verduras en trocitos pequeños y la ponemos a dorar despacito en una sartén con un chorrito de aceite y un pellizco de sal.
Mientras se dora la verdura, en un olla ponemos el agua a hervir con la pastilla de caldo (si no soléis usarlas o no os gustan, la podéis suprimir, pero sale el arroz más sabroso) y la hoja de laurel. Cuando empiece a hervir salamos el agua y añadimos el arroz.
A partir de aquí, cocemos el arroz a fuego fuerte durante 10 minutos y otros 10 (8 si os gusta que quede "entero") a fuego lento.
Cuando la verdura esté doradita, añadimos el pollo en trocitos y lo doramos un poco. Cuando esté casi listo añadimos el azafrán (podéis hidratarlo en media tacita de agua para que suelte mejor el aroma y el color) y pimentón al gusto y damos unas vueltas. En cuanto el pimentón se haya frito un poco, apartamos la sartén y la reservamos hasta que el arroz esté listo.
Cuando tengáis el arroz ya cocido (si se os va quedando sin agua, añadid un poco más, pero siempre caliente, para no cortar el hervor) pasadlo por un colador de pasta para retirar el agua sobrante hasta que haya escurrido. Retirad la hoja de laurel y añadidlo a la sartén con el pollo.
Poned la sartén a fuego lento durante dos o tres minutos más sin dejar de remover, con mucho cuidado para que no se pase el arroz y corregid el punto de sal. De este modo se impregnará bien del sabor del sofrito.
Servid y adornad con un poco de perejil picado, al más puro estilo Arguiñano y ¡listo!
No es un modo muy "ortodoxo" de preparar un arroz, pero os evitaréis problemas con el punto del arroz o con la cantidad de caldo que queda al final.
 
Esta noche, haciendo la cena, se me ocurrido inaugurar una sección nueva del blog... "Gatches para la casa".
Esta ocurrencia ha surgido a raíz del simple hecho de hacer unas patatas fritas: un ritual que repito varias veces a la semana, porque en casa gustan mucho como guarnición de casi todo. 
Normalmente es algo que hago de forma semi automática, pero hoy me ha dado por pensar en lo útil que me resulta el cortapatatas que utilizo siempre, y la cantidad de cacharros, inventos y demás que han llegado a entrar en mi cocina en estos años... algunos inútiles come-espacio en los armarios, otros útiles pero no imprescindibles y otros sin los que no podría vivir.
Pues resulta que este, a primera vista, aparatoso gatchet para mí es de lo más útil... me ahorra muchísimo tiempo ya que pico las patatas en apenas un minuto, y todas quedan igualaditas, lo que favorece la mejor fritura y un dorado uniforme. Termino de usarlo, lo meto en el lavavajillas y me olvido de él hasta la próxima, esperándome en su huequito del armario.
Viene con una cuchilla extraíble para lavarlo mejor y una ventosa que hace que no salga corriendo por la encimera cuando aprietas la palanca. 
Si tuviera que ponerle una pega, sólo una, es que el modelo que yo tengo tiene una única medida de cuchilla, y no estaría de más poder elegir el grosor de las patatas, pero en fin, eso es cosa del que yo tengo, otros sí que tienen esa opción.
El que veis justo aquí cuesta 42,22 € y tiene cuchillas intercambiables de 7 y 9 mm. Es de la marca Zyliss y podéis encontrarlo aquí. El que aparece al principio del post, de Metaltex, sólo tiene una medida, como el mío, y lo podéis comprar online aquí por tan sólo 8,50 €.
 
En el último post os comenté que andaba dándole vueltas a la idea de hacer cup cakes, pero no es el único proyecto que tengo en mente... hay tres delicias que no dejan de darme vueltas a la cabeza... los consabidos cup cakes, los macarons y, por supuesto, las galletas decoradas con Royal Icing o Glasa Real.
Lo esperable ahora sería indicaros una receta para el icing perfecto, pero no... aún no la tengo porque apena es un proyecto en ciernes, así que cuando experimente, experimente y experimente y dé con una que me satisfaga, la compartiré con todos vosotros.
De cualquier modo no es algo que yo vaya a inventar, en la red tenéis cientos de sitios donde encontrar la receta del icing, pero si hay algo que no abunda tanto... vamos por pasos.
De forma natural, el siguiente paso después de conseguir la receta del icing fue plantearme qué receta de galletas iba a utilizar, y entonces me vino a la mente una imagen casi apocalíptica: docenas de riquísimas galletas echadas a perder por culpa de una decoración penosa y la báscula contándome la de kilos que he engordado porque me dio penita tirarlas.
Por supuesto que he utilizado mil veces la manga pastelera, pero mi experiencia se limita a formar galletas en la bandeja del horno y a decorar con nata, merengue o una ganaché... nunca he utilizado el icing, así que lo más lógico fue plantearme practicar primero sobre un papel de horno al estilo de los tutoriales para hacer transfers (que nadie se alarme si es la primera vez que lee sobre esto, ya iré desgranando el tema poco a poco en posteriores entradas del blog, jeje).
Pues ni corta ni perezosa me embarqué en una intensa búsqueda de plantillas o cualquier cosa similar para poder practicar, digamos, las formas más básica... y hete aquí que no resultó una búsqueda tan sencilla. Sí es cierto que encontré plantillas para transfers, pero eran simplemente el dibujo de una filigrana repetida una y otra vez para tal propósito, hasta que al fin dí con el blog de Karen's Cookies, donde entre los tutoriales que presenta, hay una plantilla para practicar el piping o delineado.
Me pareció justo lo que andaba buscando... los primeros cinco minutos... luego me dí cuenta de que se me iba a quedar un poco corta... la idea es genial, pero estaba demasiado "condensada" para mi gusto, de modo que decidí, inspirándome en la plantilla de Karen - que podéis encontrar aquí - hacerme la mía propia y del mismo modo que cuando escribo nunca se cuándo voy a acabar porque me lío y me lío, con esto me ha pasado igual.
De una página pasó a cinco con las formas y movimientos más básicos, complicándolos poquito a poco y al final no me pude resistir a utilizar unas shapes preciosas de photoshop y también incluí una pagina con marcos y otra con corazones.
Bueno, pues una vez terminado el trabajo, y antes de ponerme a utilizarlas de forma compulsiva, os dejo las imágenes y los enlaces para descargarlas en tamaño A4... no serán perfectas, seguramente las modificaré cuando vea que no me apaño bien con ellas, y puede que no todo el mundo le encuentre utilidad, pero por si hay alguien que se ha roto la cabeza como yo buscando y buscando plantillas para practicar, aquí os dejo mi granito de arena sobre el tema.
Pincha sobre las imágenes para descargarlas.
 
Últimamente me estoy planteando meterme de lleno en el mundo de los cup cakes - ¿que sería una maruja al estilo Bree sin la cocina oliendo a bizcocho y montañas de cup cakes por todas partes? - ... siempre me han encantado, son una monada y seguro que hay recetas buenísimas, jejeje.
En general, quien me conoce sabe que me gusta darle muchas vueltas a las cosas y contemplar todos los aspectos de un proyecto antes de iniciarlo, así que llevo unos días mirando tiendas, buscando alguna que quede cerca de mi casa donde comprar algunas cosillas y, entre todo lo que necesitaré - soy muy perfeccionista, y la presentación me parece el 50% de un buen postre - está el tema de las cajitas para llevar los cup cakes.
La solución más sencilla sería ir a una tienda y comprar una preciosa cajita de cup cakes y listo... pero no... quizá es que me gusta complicarme la vida o quizá es que una de las cosas que tengo en común con mi idolatrada Bree es que me gusta hacer yo misma todo cuanto puedo, así que me he puesto a navegar por videos y tutoriales hasta que he encontrado este tutorial de Espe Saavedra que me ha encantado. Es sencillo y elegante y da juego para adaptar la decoración a todo lo que se te ocurra.
Más adelante seguro que compartiré con vosotros algunas cajitas individuales, pero por ahora la visión de una caja con media docena de preciosos cup cakes me vuelve loca :)
Bueno, pues aquí os dejo el video tutorial y el enlace a su post, así como a las plantillas para recortar. Es sencillísimo de hacer y encontrareis el material en cualquier papelería... cartulina, forro transparente de libros, tijera, una regla y pegamento. Una de las cosas que más me ha gustado es que no utiliza ni pistola de cola caliente, ni ningún "cacharrito" especial para recortar... no tendría sentido hacerlo en casa si sale más caro el material que la caja comprada, ¿no?

Enlace al post aquí.
Plantillas aquíaquí aquí.
Espero que lo disfruteis.
 
MOLDE PARA SOUFFLÉ
Tiene los bordes altos para que los soufflé puedan subir mucho, y suelen ser redondo o cilíndrico y acanalado. Su capacidad varía entre 125 ml y unos dos litros. Se usan para todo tipo de recetas: frías , calientes, dulces y saladas.
MOLDES INDIVIDUALES PARA SOUFFLÉ
Este molde de soufflé de porcelana, con un diámetro de 7,5 a 10 cm, se emplea para cocer y servir individualmente postre dulces o salados.
FUENTE DE ASAR
Estas fuentes hondas de vidrio refractario, porcelana o cerámica se comercializan en una gran variedad de tamaños y se utilizan para hornear tanto platos principales como guisos o guarniciones. Muchas tienen asas para sujetarlas más fácilmente. Los tamaños más habituales son de 2,5 a 5 litros.
MOLDE PARA PAN
El molde estándar para pan mide entre 20 y 30 cm de largo, entre 10 y 13 de ancho y entre 7,5 y 20 de alto. Está fabricado en aluminio, acero inoxidable o aluminio cubierto de acero, así como en vidrio refractario  Se utiliza para cocer panes dulces y salados, bizcochos, pasteles de carne y terrinas.
MOLDES PARA MOJICONES, MUFFINS Y CUP CAKES
Normalmente estos moldes tienen capacidad para 6 o 12 magdalenas - o mojicones o cup cakes, que son del mismo tamaño - , y cada hueco para unas seis cucharadas de masa. También los hay con huecos más grandes (para muffins) o en miniatura. Generalmente, están fabricados en aluminio o acero y con cobertura antiadherente.
FLANERAS
Son semejantes a los moldes para mojicones, pero se utilizan para hacer flanes una mezcla rica en huevos. Estos vasitos hondos y más estrechos por la base - los antiguos de hierro colado y los má actuales de acero negro con varillas metálicas para unir los recipientes - favorecen que la preparación sea más esponjosa. También existen flaneras para un flan grande en lugar de porciones individuales, y muchos cuentan con una tapa para realizar la cocción al Baño María y evitar que el agua salpique la mezcla.
LÁMINA DE SILICONA (SILPAT)
Este material flexible, antiadherente y resistente al calor se utiliza para forrar las placas de horno, por lo que no hay que engrasarlas. Permite manejar fácilmente las pastas delicadas.
REJILLAS DE ENFRIADO
Estas rejillas disponen de unas patas que las separan de la superficie de trabajo, lo que permite que el aire circule y evita que quede humedad bajo la base de los alimentos horneados. Las rejillas e enfriado se comercializan en muchos tamaños. Las cuadradas o rectangulares se utilizan para galletas o pasteles pequeños; y las redondas, para tartas y empanadas. Elige bandejas de metal resistente.
Fuente: WILLIAMS-SONOMA, Inc. Utensilios y técnicas de cocina. Cármen Suarez Menéndez (trad.) 1ª Ed. Barcelona; Círculo de Lectores, 2.008. 350 p. ISBN: 978-84-672-3073-4.
 
MOLDES REDONDOS
Elige moldes fuertes, sin soldaduras y de buena calidad. Los mejores son de aluminio o de aluminio cubierto de acero, aunque también se fabrican en acero inoxidable y acero negro. Si sueles hacer pasteles rellenos con varias capas, compra al menos dos moldes redondos de los tamaños que más utilices. Los más corrientes son de 20 o 23 cm de diámetro y de 4 o 5 cm de alto.
MOLDES CUADRADOS
Se comercializan en los mismos materiales que los redondos (y también en Pirex) y, generalmente, están hechos de una la pieza. Estos moldes son ideales para brownies y pasteles sin relleno. El tamaño habitual es de 20 o 23 cm de largo por 5 cm de alto.
MOLDES RECTANGULARES
Utiliza estos moldes, que generalmente miden 33 x 23 cm y 5 o 6 cm de alto, para cocer pasteles en capas, brownies y pasteles de café. También puedes utilizar estos moldes para hacer guisos.
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MOLDES DESMONTABLES
Estos moldes de metal funcionan por medio de un mecanismo de palanca. Cuando están cerrados forman una sola pieza con el fondo. Al abrir la palanca, el aro se expande y la base queda liberada, lo que permite retirar el pastel con facilidad. Los moldes desmontables se utilizan para pasteles difíciles de desmoldar, como los pasteles de queso o los de mousse. Aunque los hay de muchos tamaños, el más común es el de 23 cm de diámetro. Elige moldes hechos de acero de grueso calibre. Algunos también están recubiertos de una película antiadherente. En ocasiones puedes encontrarlos en juegos de tres moldes.

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MOLDE DE ROSCA
Es cualquier molde con un tubo central y una forma que permite que un pastel alto y esponjoso suba y se cueza uniformemente tanto por el centro como por los lados. Un molde como el de la fotografía es el más corriente y, generalmente, la superficie es lisa para que el pastel suba con más facilidad. También los hay de fondo extraíble, así es más fácil desmoldar, y lo quey con unas pequeñas "patas" en el borde, lo que permite que permanezca separado de la superficie de trabajo mientras se enfría y que no se humedezca. Los más habituales son los moldes de rosca de 25 cm de diámetro con capacidad para tres litros de masa. Puedes utilizar este molde también para hacer otros pasteles, pero antes debes untarlo con abundante mantequilla y/o harina antes de usarlo.

MOLDE DE ROSCA ACANALADO (BUNDT CAKE)
Este molde de rosca especial, de origen alemán y austriaco  generalmente está hecho de aluminio fundido, con o sin recubrimiento antiadherente, y tiene los laterales profundamente ondulados, lo que caracteriza a los densos pasteles que se cuecen en él. Gracias al agujero central, el acabado y desmoldado es más fácil que en un molde redondo.
Fuente: WILLIAMS-SONOMA, Inc. Utensilios y técnicas de cocina. Cármen Suarez Menéndez (trad.) 1ª Ed. Barcelona; Círculo de Lectores, 2.008. 350 p. ISBN: 978-84-672-3073-4.
 
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Una de las cuestiones que más quebraderos de cabeza puede dar al novato en casa es esa mancha que se resiste y que una madre siempre sabe como eliminar de forma inmediata, pero que a nosotros siempre nos hace burla desde el tendedero o la tabla de la plancha, cuando ya pensabas que te habías deshecho de ella.
Aquí os dejo una lista de algunas manchas complicadas, y los remedios de toda la vida para que desaparezcan de una vez. No te olvides de probar primero el método en una esquinita o en un bajo que no se vea antes de estropear la prenda definitivamente.

  • Aceite de oliva o girasol: aplica un quitamanchas para grasas (derivado del petróleo) sobre la mancha y lávala con tu detergente habitual.
  • Betún: aplica esencia de trementina con un algodón sobre la mancha y lávalo con tu detergente habitual.
  • Bolígrafo o tinta: frótalo suavemente con un algodón empapado en alcohol y después lávalo con tu detergente habitual.
  • Brea o alquitran: si tienes una toalla que has manchado en la playa con alquitrán, aplica sobre la mancha un poco de aguarrás y después lávalo con tu detergente habitual.
  • Café o té: limpialo con una disolución de bórax disuelto en agua tibia y luego lávalo con tu detergente habitual.
  • Cerveza: ava la prenda con agua tibia.
  • Chocolate: trata la prenda con agua hirviendo y glicerina, y vuelve a tratarla con agua y alcohol.
  • Cera: rasca con cuidado la cera, y plancha la prenda con la plancha caliente, colocándola entre dos papeles secantes, o papel de cocina, para que absorva la mayor cantidad de cera. Frótala después suavemente con algún disolvente y por último lávala con tu detergente habitual.
  • Clara de huevo: deja la prenda en remojo 2 ó 3 horas y luego lávala con tu detergente habitual.
  • Ceras o pomadas: aplica un disuelvemanchas y deja la prenda en remojo durante un par de horas con tu detergente habitual. Por último lávala como de costumbre.
  • Caldo: aplica zumo de limón con sal disueltos en agua caliente y luego lava la prenda con tu detergente habitual.
  • Esmalte de uñas: aplica acetona (recuerda que sólo en prendas que no sean de acetato, o se lo "comerá") y después lávala con tu detergente habitual.
  • Fruta: introduce inmediatamente la prenda en agua tibia con zumo de limón. Si es blanca o de color resistente puedes intentarlo con zumo de limón sin diluir.
  • Helado: ponlo a remojo con agua y detergente. Si la mancha es coloreada, frótala antes suavemente con un algodón impregnado en agua oxigenada. Luego lávala con tu detergente habitual..
  • Licor: frota inmediatamente con agua tibia y lávalo con tu detergente habitual.
  • Manchas amarillas en la sábanas: si tienes un juego de sábanas blancas que se ha amarilleado con el tiempo o de estar guardado en un armario, déjalo en remojo con bicabornato y después lávalo con un producto blanqueante, como Azulete o algún blanqueante para cortinas.
  • Mayonesa: quita los restos y utiliza una disolución de agua y bórax.
  • Mostaza: remójalo en una disolución de amoníaco o en agua con vinagre.
  • Nata: utiliza agua con un poco de amoniaco antes de lavarlo con tu detergente habitual.
  • Pintalabios: quita la mancha con una esponja o un algodón mojado en glicerina y luego lávalo como de costumbre.
  • Tomate: utiliza agua caliente con unas gotas de amoniaco antes de lavarlo con tu detergente habitual.
  • Vino: cubre la mancha con sal o introduce inmediatamente la prenda en agua tibia con detergente.
  • Yema de huevo: trátalo con agua enjabonada a la que le habrás añadido un poco de amoniaco.
Fuentes:
www.mercadona.es
Thema Equipo editorial, S.A.. La gran cocina paso a paso. 1ª Ed. Barcelona; Ediciones Rueda J.M., S.A., 2.000. 196 p. ISBN: 84-95060-03-5